Calle Alcalleres

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Abrimos temporada con una calle situada en el centro de la ciudad, perpendicular a la calle Montero Calvo y paralela a la calle Menéndez Pelayo: la calle Alcalleres.

Se trata de una rúa que en sus orígenes pertenecía al barrio de Santa María o la conocida como antigua morería. La palabra alcaller procede del árabe ‘algallet‘, de ‘golla’ o cántaro. Mientras que ‘alfar’ significa taller o lugar donde se fabricaban vasijas de barro. Por este motivo, se cree que en esta calle había alfarerías, oficio al que se dedicaban los moros y moriscos y de ahí se cree que procede el nombre de la vía.

Ya en el plano del barrio de Santa María de 1738 figuraba esta calle con este nombre, aunque se desconoce en que año se nombró así.

En el listado de calles del ‘Manual histórico y descriptivo de Valladolid’ de 1861 se puso a esta calle con el nombre de «Arcalleres» por un error de pronunciación.

*FUENTES:  Las calles de Valladolid:nomenclátor histórico’ . Juan Agapito y Revilla. Editorial Maxtor.

Ricardo Macías Picavea

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Finalizamos 2021 con un nuevo personaje vallisoletano que da nombre a la última calle que descubrimos en este blog, Ricardo Macías Picavea.

Ricardo Macías Picavea

Ricardo Manuel Macías Picavea nació en Santoña (Santander) el 17 de junio de 1846. Su padre, Francisco Macías Gutiérrez, era capitán de la tercera compañía del primer batallón del regimiento de infantería Gerona nº 22 y comandante graduado del mismo. Por este motivo, la familia Macías Picavea también vivió en Madrid (1852) y León (1858-1859) antes de llegar a Valladolid.

En 1863 superó el Bachiller de artes en Valladolid y posteriormente estudió Derecho y Filosofía y Letras en las universidades de Valladolid y Madrid, aunque no llegó a finalizar estos estudios por su desacuerdo con el sistema de enseñanza de la época. Fue profesor de instituto en 1874 y se doctoró en 1876. La mayor parte de su vida transcurrió en Valladolid, donde fue catedrático en el Instituto Zorrilla y además, fue discípulo de Nicolás Salmerón, de ahí su republicanismo progresista. También ingresó en la masonería (bajo el nombre de Sócrates) y participó junto a José Muro en la Logia Reforma 45 de Valladolid, aunque la abandonó en 1883.

Así fue como llegó a la parte de su vida más intelectual y literaria. Se cree que su largo poema Andrés y María, una crítica a la vida militar, lo escribió en 1870. Y en 1872 escribió Kosmos, por el que empezó a ser considerado como un krausista. Posteriormente, en 1881 fundó junto con José Muro el periódico La Libertad y tras publicar Apuntes y estudios sobre la Instrucción pública en España (1882), participó de forma muy activa en 1883 en la reforma educativa del marqués de Sardoal.

En 1884 fue director de La Libertad, cargo que mantuvo hasta su muerte en 1899. Durante su mandato el periódico se convirtió en una tribuna de crítica a la política y la sociedad y que aglutinó a gran parte de la juventud progresista y revolucionaria de la región y la ciudad.

*FUENTES: https://es.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Mac%C3%ADas_Picavea

http://www.larramendi.es/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1000591

https://dbe.rah.es/biografias/12542/ricardo-macias-picavea

*IMAGEN: http://www.larramendi.es/es/consulta_aut/registro.do?id=3615

Calle Macías Picavea

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Volvemos a la zona centro de la ciudad para descubrir la historia de una nueva calle: Macías Picavea.

Es una vía paralela a la calle y plazuela de Cantarranas y que finaliza en la calle Platerías.

En su origen esta calle estaba cercana a la primera muralla y unía la puerta de los Baños con la de Azoguejo, (la que estaba al final de lo que hoy es la calle Platerías) por eso en un primer momento fue una zona de gran importancia. Además a medida que la ciudad fue creciendo, esta rúa ganó importancia ya que era la ruta más usada para ir de la plaza Mayor a San Pablo.

Al principio se llamó calle de Cantarranas, ya que estaba próxima al ramal norte del Esgueva y por allí se oían los cánticos de las ranas que allí habitaban. De hecho, la primera fecha que hace mención a esta calle como Cantarranas data de 1410.

Todo lo que se sabe es que en la primera mitad del siglo XX esta calle ya era conocida y registrada como Macías Picavea, en honor al escritor, geógrafo, periodista y pensador español Ricardo Macías Picavea.

*FUENTE: “Las calles de Valladolid:nomenclátor histórico” Juan Agapito y Revilla. Editorial Maxtor.

La maldición del Teatro Zorrilla

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En este post recogemos una leyenda que se relaciona con el Teatro Zorrilla de Valladolid.

Teatro Zorrilla (parte trasera)

Primero conoceremos un poco de la historia de este teatro para llegar a entender la «maldición» de la que muchos hablan. El Teatro Zorrilla fue construido en 1884 por el arquitecto Joaquín Ruiz Sierra e inaugurado por el propio poeta José Zorrilla. Cuenta con un aforo de 534 personas en su sala principal y en el foso pueden actuar hasta 20 músicos. El edificio se asienta sobre los terrenos que ocupó el convento de San Francisco, y es aquí donde comienza la leyenda.

Todo comienza con el cronista murciano Juan Barceló, quien al informar de la construcción del Teatro Romea en Murcia recuperó una antigua maldición que asegura que levantar edificios en los que se representaban «la encarnación de todos los vicios y males» era fuertemente perseguido por la Iglesia y conllevaba la profetización de tres incendios graves. De hecho, para cuando Barceló informó de esta profecía, ya se habían producido dos incendios. El cronista tomó como origen de esta maldición el Teatro del Toro, en el que se produjo en el siglo XVII un gran incendio donde fallecieron 15 personas y este hecho se tomó como castigo divino por los detractores al teatro. Juan Barceló comentó que los terrenos en los que se asentaba este teatro se hallaba el cementerio del convento de Santo Domingo, que había sido expropiado durante la desamortización y pasó a manos del Ayuntamiento. A lo que Barceló añadió, que en ese momento los dominicos lanzaron una maldición sobre esas tierras.

Volviendo a la historia del Teatro Zorrilla, desde su inauguración, tanto empleados como el público que allí acudía sentían cierto desasosiego recordando maldiciones anteriores a otros teatros asentados sobre terrenos pertenecientes a la Iglesia como el Teatro Romea (antiguo Teatro del Toro, Murcia). Además, por la ciudad las leyendas se habían transmitido oralmente durante generaciones y eran muchos los vallisoletanos que conocían la maldición que asolaba desde la Edad Media los terrenos que habían albergado el mayor complejo franciscano de España. De hecho, cuando se estrenó el cine sonoro el 16 de octubre de 1930, eran muchas las localidades que quedaban sin vender en el propio teatro por el temor a la profecía.

Teatro Zorrilla (plaza Mayor)

Además, para alargar aún más la leyenda, eran muchos los que conocían que para la construcción del Teatro Zorrilla se utilizaron restos de tumbas que procedían de los enterramientos que se habían realizado en el convento desde el siglo XIII, no sólo de frailes sino también personalidades importantes como la familia de Enrique II.

Pese a todos estos relatos sobre maldiciones y profecías y hasta el momento, el Teatro Zorrilla no ha sufrido ningún incendio y su última rehabilitación se realizó en 2009 a iniciativa de la Diputación de Valladolid, lo que ha permitido recuperar este espacio de gran valor arquitectónico y cultural.

*FUENTES: Valladolid Universal. Historias y leyendas de la ciudad que fue capital del mundo. (2014) Roberto Alonso. Elefantus Books.

Napoleón visitó Valladolid

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Volvemos una temporada más con más historias sobre Valladolid, personajes, sus calles y su historia.

Para este mes vamos a descubrir cómo fue la visita de Napoleón Bonaparte a Valladolid.

Las constantes derrotas que habían sufrido los franceses durante la Guerra de la Independencia en Bailén, junto con las rebeliones en el norte peninsular provocaron que Napoleón se desplazara a España con un ejército de unos cincuenta mil soldados. Las victorias francesas no tardaron en llegar en Gamonal, Espinosa de los Monteros y el más importante, en Somosierra, lo que permitió que el 3 de diciembre de 1808 Madrid se rindió a los franceses y España quedó bajo su poder.

Al frente del ejército inglés está el General John Moore que trata de hacerse con el control de la Meseta castellana partiendo desde Salamanca hacia el norte, pero cuando Napoleón se entera de las intenciones inglesas parte desde Madrid para evitar que se hagan con el poder en León y Asturias. Sin embargo, en Astorga le informan de que Austria puede enviar un importante ejército que frene sus intenciones invasoras por lo que Napoleón da orden de aniquilar a todos los ingleses que se encuentren mientras él se dirige a Valladolid, llegando el 25 de diciembre de 1808 a Tordesillas. Allí pasa la noche en el Real Monasterio de Santa Clara en las celdas de las monjas, mientras que éstas fueron encerradas en los almacenes. Tras un día de descanso, Napoleón se interesó por la historia y vida en el convento e incluso, tuvo una entrevista con la abadesa de la Orden, la madre María Manuela Rascón. De su reunión la madre abadesa obtuvo un donativo de mil francos y el indulto de algunos patriotas y de las hermanas del convento, a lo que Napoleón respondió afirmativamente y escribió en una pared: «Aquí estuvo el emperador«. Inscripción que fue borrada por la reina Isabel II en 1858.

Por otro lado, en el Palacio Real se estaban preparando las operaciones militares del ejército francés. El 5 de enero llega un correo desde Benavente en el que se informa que Napoleón llegará a Valladolid con un ejército de diez mil hombres. Hecho que se produce el 6 de enero cuando Bonaparte entró a caballo en la ciudad por el Puente Mayor y fue recibido por una pequeña comitiva que contó con la presencia de Diego Cosío, Manuel de León Santos, Manuel María Cambronero, Miguel Otáñez Santiago Pardo los cuales, condujeron al emperador por las vacías calles vallisoletanas hasta su residencia en el Palacio Real.

Lo curioso fue que esa misma noche apareció un soldado francés asesinado en el huerto del monasterio de San Pablo, a escasos metros de donde Bonaparte dormía. Un hortelano de los dominicos fue quien asesinó al soldado y por ese motivo el emperador sometió a la ciudad vallisoletana por la fuerza y con amenazas con la intención de conocer al culpable. De hecho, Bonaparte llegó a ordenar asesinar a cinco personas sin juicio previo por el simple hecho de que le parecieron culpables. Ante esta situación la Corporación Vallisoletana se mostró firme y se negó a dar ningún nombre de ningún vecino de la ciudad. Así comenzó una búsqueda incansable por encontrar culpables entre los vallisoletanos. Como las amenazas no resultaron, Bonaparte ordenó encerrar a los miembros de la Corporación en el Ayuntamiento, donde se les informó de que si ese mismo día las 12 de la noche no presentaban una lista con los culpables del asesinato, se procedería a colgar de los balcones a otras veinte personas escogidas entre los que allí se encontraban. Fue el corregidor Gregorio Chamochín quien presentó una lista de los culpables y denunció a Domingo Díez y su criado, manguiteros de oficio, en cuya casa se encontraron varias prendas de armamento francés por lo que fueron ahorcados.

Para tratar de instaurar de nuevo el orden en la ciudad el 8 de enero se difundió un pastoral por parte de los clérigos con la intención de deponer las armas ante los franceses y declarando que los verdaderos enemigos eran los ingleses. Por otro lado, se nombró nuevo alcalde a Fermín María Villa para restituir a la antigua Corporación local. También desde las autoridades el intendente Urbina desarrolló una importante campaña propagandística para animar a los vallisoletanos a que vitoreasen y animasen a las tropas francesas.

A lo largo del mes de enero las noticias en el frente francés no son buenas y Napoleón decide ponerse al frente de la contienda. Así el 16 de enero el emperador recibió a sus diputados del Ayuntamiento de Madrid en el Palacio Real, prometiendo que su hermano José Bonaparte que estaba retirado en el Pardo, volvería a hacerse cargo del gobierno en Madrid. Finalmente, Napoleón abandonó Valladolid el 17 de enero de 1809 entre nieblas y en secreto, tomando dirección Burgos.

*FUENTES: Valladolid Universal. Historias y leyendas de la ciudad que fue capital del mundo. (2014) Roberto Alonso. Elefantus Books.

*IMAGEN: https://canalhistoria.es/perfiles/napoleon-bonaparte/

https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/archivos/acv/actividades/doc-destacados/napoleon/napoleon-en-espana.html

Conoce Valladolid

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Despedimos temporada y en esta ocasión lo hacemos con un repaso a la historia, el arte y la cultura vallisoletanas.

Valladolid es la capital de Castilla y León y se encuentra en el centro de la región y tiene una población de unos 299.265 habitantes según el censo de 2020.

Playa de Las Moreras, al fondo el edificio Duque de Lerma

La ciudad está asentada a orillas de los ríos Pisuerga y Esgueva y consta con 11 puentes en total, de entre los que destacan el Puente Colgante o el Puente Mayor.

Zona de paso de los vacceos, escasamente influenciada por los romanos (aunque se han encontrado varios restos), Valladolid fue fundada en el siglo XI por Pedro Ansúrez (el Conde Ansúrez), quien revitalizó la ciudad creando la Colegiata de Santa María de la Antigua y el Puente Mayor. En apenas dos siglos Valladolid adquiere gran importancia gracias al reinado de los Reyes Católicos y a Fernando III y Alfonso X. Estos últimos llenaron la ciudad de palacios y casonas blasonadas. En el Palacio de los Vivero se celebró el matrimonio de Isabel y Fernando (Reyes Católicos), quienes unieron las dos monarquías más poderosas de la época. Aquí nacieron varios reyes como Felipe II y Felipe III, quien trasladó la corte de Madrid a Valladolid bajo el mandato del Duque de Lerma entre el 11 de enero de 1601 y el 4 de marzo de 1606, momento en que la corte regresó definitivamente a Madrid.

Estatua del Conde Ansúrez

Entre los siglos XI y XVIII Valladolid vivió su gran esplendor y expansión. Aquí residió Miguel de Cervantes y nació José Zorrilla, falleció Cristóbal Colón, Magallanes firmó sus capitulaciones antes de dar la vuelta al mundo y Elcano rindió cuentas de su viaje antes el Emperador Carlos V, entre otros personajes ilustres. De hecho, en Valladolid puedes visitar el Museo Casa de Cervantes, la Casa de José Zorrilla y el Museo de Colón.

La decadencia llegó en el siglo XIX con la invasión de los franceses. Del esplendor de la ciudad ya sólo quedan los palacios y casonas en el recuerdo donde residen la burguesía harinera y cerealista. Se pone en marcha el proyecto de sacar el trigo de la meseta a los puertos del norte a través de una nueva vía fluvial, el Canal de Castilla.

Ya en los años 60 del siglo XX llega el ferrocarril a Valladolid y la ciudad entra en pleno proceso de industrialización de hecho, es uno de los pocos focos industriales de la España interior y ello impulsa un importante crecimiento poblacional.

Desde el punto de vista turístico hay varias zonas y edificios de la ciudad que no te puedes perder:

-La plaza Mayor, cuyo diseño sirvió de inspiración para las plazas de Madrid o Salamanca, allí destacan la estatua que homenajea al Conde Ansúrez y la Casa Consistorial.

El Ayuntamiento en la plaza Mayor

-La calle Cadenas de San Gregorio, que acoge el Palacio de Pimentel, la Iglesia de San Pablo y el Museo Nacional de Escultura, que alberga una gran colección de esculturas desde la Baja Edad Media hasta inicios del siglo XIX, así como de pinturas.

-Para pasear lo mejor es el Campo Grande, que es el parque más grande de la ciudad con una extensión de 115 000 m² y que se encuentra entre la Acera de Recoletos y el Paseo de Filipinos. Y otro de los paseos que no te puedes perder está en la playa de Las Moreras, junto al río Pisuerga.

Vista general de la plaza Mayor

Además Valladolid recibe gran cantidad de turistas por eventos tan importantes a nivel nacional e internacional como el Concurso Nacional de Pinchos y Tapas, la Seminci, la Semana Santa o la concentración motera de Pingüinos.

Os animamos a que aprovechéis el verano para visitar la ciudad.

¡Volvemos en septiembre!

*FUENTE:

Publicación ‘Es Valladolid'(1992). Ayuntamiento de Valladolid, Gabinete de Medios de Comunicación.

Calle Cebadería

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¡Volvemos al centro de la ciudad!

En esta ocasión descubriremos la historia que esconde la calle Cebadería, justo detrás del Ayuntamiento de Valladolid.

Soportales calle Cebadería esquina con plaza de la Rinconada

Esta calle sufrió los daños causados por el incendio de 1561 sin embargo, no fueron tan graves como en otras vías de alrededor por lo que pronto volvieron a construir los llamados «portales de Cebadería».

Años más tarde, en 1863 el Ayuntamiento decidió limitar lo que sería la calle Cebadería: «desde la casa de Don Juan Fernández Rizo, situada en los portales de este nombre, hasta desembocar en la plazuela de la Rinconada, o sea casa titulada de los Arcos, cuya casa se conserva con ellos«.

Se cree que el origen de su nombre viene de la reunión de quiénes vendían cebada y otros productos semejantes al por menor. Costumbre muy habitual en los diferentes gremios que se agrupaban en diferentes puntos de Valladolid así como en otras ciudades.

*FUENTES:  Las calles de Valladolid:nomenclátor histórico’ . Juan Agapito y Revilla. Editorial Maxtor.

Día de los Comuneros

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El 23 de abril Castilla y León celebra el día de la comunidad, en honor a la sublevación de los Comuneros contra Carlos I de España y V de Alemania en 1521.

Este año se celebraría el V centenario de esta revuelta que se ha convertido en todo un símbolo para los castellanos y leoneses sin embargo, las circunstancias actuales no permiten tal concentración de gente. Por ello, en el blog vamos a dedicar esta entrada en recuerdo y homenaje de los Comuneros.

Nos remontamos al año 1517 cuando Carlos I, hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca (nieto de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando) es nombrado Rey de España, cuando había nacido en Flandes y apenas sabía pronunciar unas pocas palabras en castellano. La falta de conocimiento del idioma, unido a la subida de impuestos que promovió para combatir la crisis económica de Castilla no mejorar la situación. Además, Carlos I se trajo a la mayor parte de su corte de Flandes lo cual, no fue muy bien recibido entre los castellanos.

En 1519 es nombrado Emperador de Alemania y para viajar solicita recaudar fondos de la Corona de Castilla, que le otorga 20 millones de maravedíes para el viaje y la coronación. Tras la marcha del Rey de Castilla, comenzó a surgir y extenderse un ambiente de malestar y hartazgo que iba en aumento.

Así fue como comenzó la rebelión que estalló en Toledo y que poco a poco se extendió por Tordesillas, Torrelobatón, Valladolid, Zamora, Salamanca, Toro, Segovia, Medina del Campo, Medina de Rioseco, Ávila… y Villalar. El movimiento se desarrolló principalmente en las zonas urbanas y los representantes de las ciudades sublevadas se reunieron en Ávila, donde constituyeron la «Junta Santa» y enviaron un memorial de quejas al Rey.

Las revueltas quedaron a cargo de los personajes más destacados y sublevados: el toledano Juan Padilla, el segoviano Juan Bravo y el salmantino Francisco Maldonado. Las milicias comuneras fueron lideradas por Juan Bravo y en 1521 ya habían tomado en su poder algunas zonas de Castilla. Carlos I logró el apoyo de muchos nobles y el 23 de abril de 1521 las tropas imperiales vencieron al ejército comunero en Villalar, arrestando a los cabecillas del movimiento: Padilla, bravo y Maldonado. La revuelta finalizó con más de 500 muertos y un juicio para los comuneros, que fueron sentenciados a pena de muerte.

Tras la derrota en Villalar, la revuelta desapareció y las ciudades castellanas capitularon. Por este motivo, desde 1932 Villalar adoptó el nombre de Villalar de los Comuneros y en la plaza Mayor hay un obelisco, donde se encuentra la piedra en la que decapitaron a los comuneros.

Años más tarde, el 23 de abril 1881 el guerrillero Juan Martín Díez, ‘El Empecinado’, rindió homenaje a los comuneros como primera celebración de la sublevación castellana.

La Junta de Castilla y León aprobó por ley en 1986 que el 23 de abril se fijase la fiesta de la Comunidad con la intención de homenajear a los antepasados que buscaban una vida mejor para los castellanos y leoneses.

Y como dice la canción del Nuevo Mester de Juglaría:

Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar ¡ay, ay! 

*FUENTES:

https://www.elplural.com/sociedad/el-dia-de-castilla-y-leon-quienes-eran-los-comuneros_214903102

http://ficus.pntic.mec.es/fdem0015/talleres_infantil/castillayleon/diacastillaleon.html

https://conocecastillayleon.jcyl.es/web/jcyl/ConoceCastillayLeon/es/Plantilla100Detalle/1139829793788/_/1139852985870/Texto?plantillaObligatoria=17PlantillaContenidoTextoSeccionesUnido

*IMAGEN:

https://casarealdeespana.es/2016/04/22/quienes-eran-los-comuneros-de-castilla/

Calle Fidel Recio

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El mes de marzo nos trae la historia de una nueva calle por descubrir: la calle Fidel Recio.

Se trata de una vía que se encuentra entre la plaza de la Cruz Verde y la plaza de Santa Cruz y que comunica desde la calle Cervantes hasta la calle Alonso Pesquera.

Debido al incendio que a finales del siglo XIX destruyó el manicomio provincial que había en la calle Alonso Pesquera, la Diputación provincial decidió poner en venta los terrenos que albergaban este edificio que se iba a trasladar al Monasterio del Prado. Para una mejor utilización de estas tierras, el Ayuntamiento decidió abrir una calle que se prolongara desde la del Salvador y uniera la de Alonso Pesquera con la de la Merced.

Hubo un período de negociaciones para obtener la cesión gratuita del terreno que ocupaba esta calle en favor del Ayuntamiento quien, encontró todo el apoyo en Don Fidel Recio, presidente de la Diputación en aquella época.

La calle se abrió a principios del siglo XX y como el Ayuntamiento obtuvo la cesión de los terrenos tal como quería, se decidió llamar Fidel Recio a esta calle en agradecimiento.

*FUENTE:

“Las calles de Valladolid: nomenclátor histórico” Juan Agapito y Revilla. Editorial Maxtor.

El sillón del diablo

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Descubrimos aquí una insólita leyenda de Valladolid sobre un sillón frailero del siglo XVI al que muchos temen.

Todo comienza con la idea de crear la primera cátedra de Anatomía Humana en la ciudad del Pisuerga, ya que aquí residían por entonces los mejores cirujanos de la época. En 1550 esta idea era una realidad y por la sala de disección pasaron los más destacados médicos europeos. De hecho, en 1551 se recopiló todo en el primer libro en castellano sobre la materia, el Libro de la anatomía humana, de Bernardino Montaña de Montserrate (abuelo de Marina de Escobar).

De entre los alumnos, un tal Andrés Proaza cursó esta cátedra, aunque no llegó a obtener el título de doctor debido a que su genealogía judío-conversa lo inhabilitaba para ello. También corrían numerosos rumores de que Proaza practicaba la hechicería, magia negra y rituales.

Curiosamente en el libro Tradiciones universitarias (1948) de Saturnino Rivera, se recogen sucesos extraños que ocurrieron donde vivía Andrés Proaza en la actual calle de Esgueva. En esta vía se encuentra un establecimiento llamado ‘El niño perdido’, cuyo nombre se debe a esta historia:

Una noche desapareció un niño pequeño y su desaparición creó tensiones entre quienes vivían cerca de Proaza pues, muchas noches se oían gemidos procedentes de su casa. Los rumores fueron tan insistentes que el director de la Universidad solicitó que buscasen e interrogasen a Proaza. Al acceder los alguaciles a la morada, encontraron sobre todo tipo de muebles papeles que recopilaban con todo detalle cómo investigaba Andrés Proaza realizando disecciones en vivo en un sillón frailero.

Sillón del diablo expuesto en el Palacio de Fabio Nelli

En su defensa Proaza alegó que la disección sobre cadáveres resultaba demasiado vaga y poco útil, por lo que se vio obligado a realizarla en vivo. También declaró no haber realizado ningún tipo de hechicería o magia negra.

Todas sus prácticas habían sido realizadas en el famoso sillón, regalo de un nigromante navarro que se lo regaló por haberle cuidado cuando estuvo enfermo. El sillón había sido rescatado de la hoguera durante las persecuciones contra hechiceros, magos y brujas que ordenó el emperador Carlos. Además, según cuentan el poseedor de este sillón disfrutaría de todos los conocimientos que anhelase, mientras que el que allí tomase asiento moriría, al igual que todo el que quisiera destruirlo.

Tras escuchar las alegaciones y comprobar su autenticidad, Proaza fue encarcelado en Valladolid y la Universidad se incautó de todos sus bienes. Para deshacerse de los mismos, convocaron hasta tres pujas, pero nadie quiso adquirirlos por la mala fama que tenían. El mobiliario fue guardado en un desván y allí permaneció hasta que un bedel descubrió el sillón y se sentó. Hecho por el cual se asegura que al tercer día apareció muerto. A raíz del suceso, alguien recordó la leyenda de Proaza y desde la Universidad decidieron colgarlo en la sacristía de la capilla universitaria, para contrarrestar sus efectos demoníacos.

Hoy en día puede visitarse este sillón en el Palacio de Fabio Nelli, el cual está acordonado para evitar que el visitante tenga la tentación de sentarse.

*FUENTES: Valladolid Universal. Historias y leyendas de la ciudad que fue capital del mundo. (2014) Roberto Alonso. Elefantus Books.

*IMAGEN: https://www.info.valladolid.es/blog/la-leyenda-del-sillon-del-diablo/