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Volvemos a la zona centro de la ciudad, a uno de los laterales que da entrada al Campo Grande para conocer la historia de la calle o paseo de Filipinos.

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Paseo de Filipinos (dirección plaza de Colón)

Esta vía constituye el lado más opuesto a la parte habitada por la población sin embargo, adquirió relevancia en el siglo XVI debido a las edificaciones que se construyeron.

En su parte más occidental se encontraba el convento de Carmelitas descalzas y en la más oriental la Duquesa de Alba Doña María de Toledo y Colona fundó el convento de religiosas Nuestra Señora de la Laura.

También destacó el hospital San Juan de Letrán, dotado de una iglesia barroca con una original fachada, edificio que fue ocupado por los mercenarios descalzos desde 1819 hasta la exclaustración. En 1894 la iglesia fue ocupada por los Misioneros del Inmaculado Corazón de María y en 1897 fue donada a las religiosas de María Reparadora, que construyeron al lado un nuevo convento.

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Continuando por paseo de Filipinos a la derecha, hubo una rinconada donde se encontraba una puerta llamada “de la Pestilencia” y justo al lado, restos del “chapitel” de lo que fue la hacienda de los Tamayos. El conjunto de estas casas principales con sus torrecillas conocidas como ‘Chapitel del Campo’ se fueron abandonando con el tiempo y en 1729 el chapitel principal se hundió y alcanzó a 12 personas, tres de las cuales fallecieron.

En el siglo XVIII en los terrenos que comprendían desde San Juan de Letrán a la huerta del Carmen se construyó de manos del arquitecto Ventura Rodríguez, el colegio de Filipinos Agustinos.

Tras la exclaustración el Ayuntamiento sacó el Convento de Carmelitas a subasta y se convirtió en Hospital Militar.

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Paseo de Filipinos (dirección paseo de Zorrilla)

Durante mucho tiempo a la parte que formaba frontera con los jardines del Campo Grande se la llamó Paseo San Juan de Letrán, pero era más conocido como Paseo de Filipinos por albergar el colegio del mismo nombre, pero por acuerdo del Ayuntamiento en octubre de 1931 se decidió llamarlo Paseo de Blasco Ibáñez. Finalmente, la comisión gestora de 1937 repuso en esta vía el rótulo de Paseo de Filipinos que así permanece hasta nuestros días.



*FUENTE:

“Las calles de Valladolid:nomenclátor histórico” Juan Agapito y Revilla. Editorial Maxtor.

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