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Volvemos con nueva temporada y para ello comenzamos contando un relato de la crónica negra de Valladolid.

En el Valladolid de 1885 una mujer llamada Petra Moyano vivía en el número 38 de la calle María de Molina. Era conocida por sus vecinos por ser una mujer que estaba sola, recibía pocas visitas y salía muy poco de su casa. Durante el otoño de ese año se extendió un brote de cólera, que junto con las malas condiciones climatológicas, no hizo que los vecinos echaran en falta a la señora Petra.

Sin embargo, a mediados del mes de octubre los vecinos comenzaron a preguntarse qué le habría pasado a a mujer y tras llamar a la puerta, y no obtener respuesta, decidieron avisar a los guardias municipales el 28 de octubre de 1885. Nada más llegaron, llamaron a la puerta sin obtener respuesta y acto seguido, tuvieron que dar aviso al juez municipal, quien tampoco tuvo suerte.

Después, alguien alertó de que una de las puertas de un balcón estaba abierta y un guardia municipal junto con el sereno entraron en la vivienda. Lo que encontraron les dejó muy sorprendidos pues, el cuerpo de Petra Moyano yacía en el suelo, boca abajo y con la cabeza muy separada del tronco, ya que le habían degollado el cuello con algo cortante.

Lo que más sorprendió además del desorden en toda la casa es que encontraron junto al cuerpo una nota anónima que amenazaba de muerte a la mujer si no pagaba 1.000 duros al que había cometido tal crimen. De tal forma, que no quedaba duda de que la señora Moyano había sido asesinada aunque no llegó a saberse quién lo hizo.

*Fuentes:

Berzal de la Rosa, Enrique (2011) Crónica negra de Valladolid. El Norte de Castilla